NOTA:  Este artículo consta de dos partes.

La Iglesia Luz del Mundo, un "Vaticano" en Guadalajara

PARTE I
Norma Angélica Cuéllar

Un templo de 65 millones de dólares, una fortuna incuantificable y tres equipos de seguridad personal cuyo número podría ser superior a 150 personas, son sólo una muestra del poder acumulado por Samuel Joaquín, líder de la Iglesia la Luz del Mundo.
  

El ejemplo más gráfico del emporio de la Iglesia la Luz del Mundo es el territorio que ocupa la colonia La Hermosa Provincia en la ciudad de Guadalajara, una especie de pequeño Vaticano que goza de extraterritorialidad y en la que imperan sus propias leyes. El templo, rodeado por la colonia, tiene un valor de 65 millones de dólares y es más grande que la Basílica de Guadalupe.

En lo que una vez fueron terrenos irregulares, fue construida La Hermosa Provincia, cuyas calles están dispuestas de tal forma que confluyen en el templo más importante de la Iglesia, cuya capacidad es de 16 mil personas, es decir, es más grande que la basílica de Guadalupe.

De acuerdo con las versiones de ex seguidores de esta organización, el control que se ejerce sobre los integrantes es estricto. Imperan las reglas de la iglesia, la escuela es controlada por sus seguidores, hay vigilancia y en alguna época se impidió la visita a médicos.  Dentro de la colonia hay un sector privilegiado, integrado por unas 800 personas, a quienes se les llama "los incondicionales": hacen compromisos en lo moral, lo espiritual y lo material".  Los incondicionales ofrecen promesa de castidad, humildad y obediencia a su líder, no pueden acumular riquezas -deben compartir su dinero con la iglesia-, tampoco pueden elegir a sus esposas y sus hijos deben ir a la escuela primaria, secundaria y preparatoria de La Hermosa Provincia.

La iglesia cuenta con un grupo especial "paramilitar", cuyos integrantes son reclutados y reciben instrucción militar. Tienen grados militares y utilizan estandartes; portan una estrella de David. Incluso efectúan su propio desfile militar en la Hermosa Provincia.

Los aaronitas, como son llamados también los seguidores, están obligados a dar su diezmo y a consumir todo tipo de revistas y publicaciones que la Iglesia edita. De ahí también su poder.
Para los incondicionales es delito tener propiedades y es una insolencia el hablar directamente a Samuel Joaquín o "El Varón de Dios", quien recibe trato de dios.

En la colonia La hermosa Provincia las mujeres deben vestir de falda y usar el cabello largo. Deben tener disposición para trabajar dentro de las tareas asignadas por los líderes religiosos. Ex-seguidores, quienes pidieron mantener sus nombres en el anonimato, refieren que cada domingo es cambiada una lista de nombres con sus aportaciones económicas. "Esto es con el fin de que todos digamos: cómo es que aquel que tiene menos dinero aportó más que yo". Se hace una especie de subasta para obligar a los seguidores a hacer su máximo esfuerzo económico. Incluso en las fiestas de febrero y agosto, las más importantes, los fieles están obligados a viajar a Guadalajara para dar sus regalos al "Siervo de Dios" y aquellos que por alguna razón no pudieron trasladarse deben enviar el dinero que hubieran gastado en el pasaje y alojamiento porque así será como "si estuvieran presentes".
 

TEMPLARIOS MODERNOS

A la usanza monárquica, Samuel Joaquín tiene varios tipos de seguridad personal:  El primero es un equipo formado por 40 o 50 personas armadas que lo acompañan en automóviles a cualquier lugar al que se desplace.  El segundo es un grupo especial "paramilitar", cuyos integrantes incluso son reclutados y reciben instrucción militar.

Fernando Flores, quien fue cronista de La Luz del Mundo por más de una década, recuerda que el general José Hernández Toledo, entonces director general en la Secretaría de la Defensa Nacional, ofreció a Samuel Joaquín entrenar a los jóvenes en las estrategias castrenses. El general, quien también era seguidor de esta secta, ayudó a integrar este equipo llamado de "protección social".  El equipo nació con uniformes tipo fascistas, con grados militares; utilizaban estandartes, pero en lugar de suástica portaban una estrella de David. Reconocían en Samuel Joaquín a su comandante supremo e incluso efectuaban su propio desfile militar en la Hermosa Provincia, donde el pastor encabezaba la ceremonia.

Actualmente existe un tercer grupo, formado por unas 50 personas que hacen promesa de cuidar de por vida el sepulcro de Aarón Joaquín, como lo hicieran los templarios con el sepulcro de Cristo.  Estas personas hacen promesa de velar de por vida la tumba del padre fundador, pues la lápida tiene letras de oro y hay temor de que alguien quisiera profanar sus restos.

En una ocasión, el director de Seguridad Pública estatal, Servando Sepúlveda, durante la gestión del gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, llamó a algunos integrantes de la iglesia para decirles que era ilegal que se tuvieran cuerpos de seguridad armados hasta con R-15.  Pero algunos de los funcionarios medianos hicieron arreglos domésticos y el asunto ahí terminó. Ni se fueron los guardias ni se entabló una investigación.
 

EL MITO DEL NIÑO MUERTO

La historia de la Luz del Mundo empezó en 1926, cuando la esposa de Eusebio Joaquín, entonces un simple soldado que radicaba con su familia en Monterrey, tuvo contacto con una iglesia de corte espiritual proveniente de Estados Unidos.

Apoyado por dos personas que más tarde se hicieron llamar los profetas Saulo y Silas, construyeron los cimientos de la iglesia Luz del Mundo, que mezclaba el misticismo con principios evangélicos y que más tarde trasladaría su sede a la ciudad de Guadalajara, Jalisco. En ese momento hubo un cisma y Eusebio Joaquín ganó la mejor parte.  Pronto cambió su nombre a Aarón Joaquín y vio crecer su poderío hasta allegarse grandes riquezas, construir una mansión provista de túneles secretos y pasadizos que comunican con otras construcciones.

En la década de los cuarenta, cuando la Iglesia Luz del Mundo prohibía que sus allegados acudieran a médicos, nació Samuel Joaquín y según el mito de la aureola mística, estaba muerto. El padre lo ofreció a Dios y el niño comenzó a llorar.  Pero la historia es muy distinta. En realidad, Ramona Olivares, quien entonces ayudaba a la familia, recuerda que la madre tuvo un parto difícil. El niño no podía nacer y el padre salió corriendo por una puerta escondida a buscar a la doctora Lidia Dally, quien asistió el parto.

En 1964 murió el fundador y ascendió Samuel Joaquín, después de una reunión ministerial.  El momento del ungimiento se dio cuando su hermana mayor le puso el anillo del padre en las escaleras de la casa de la Hermosa Provincia.

¿Y qué pasaría si muriera Samuel Joaquín?, dice uno de los integrantes, si es él la razón de ser de la Luz del Mundo.  Pese a que no se trata de una dinastía, que no hay derecho de pernada y que el sucesor debe ser un elegido por Dios, el pastor ya tiene su propio testamento y de acuerdo con algunos testigos se sabe que el posible sucesor será su hijo Nasson Merari Joaquín, uno de los siete que tuvo en su matrimonio.  El joven, pese a su corta edad, ya ha andado en giras misioneras, ha encabezado actos religiosos y ha seguido los pasos de sus padres.
  

EL BRAZO POLÍTICO

Jorge Erdely, investigador del fenómeno religioso, considera que una parte del crecimiento de la Luz del Mundo se debe que desde hace 30 años se establecieron nexos políticos con el partido gobernante, el PRI.

A cambio de votos corporativos, el partido accedió a ofrecerle algunas prerrogativas. Por ejemplo, cuando se fundó la Hermosa Provincia, con personas de escasos recursos, la dotación de servicios fue inmediata. Mientras otras colonias carecían de agua, luz o teléfono, en la hermosa Provincia se accedió a todo.

En la década pasada se fundó la Federación Nacional de Colonos en Provincia, brazo político de la CNOP en Guadalajara, y aunque hoy tiene afiliados a billeteros y trabajadores, entonces los integrantes eran fieles y nada más.

Pronto los integrantes de la Luz del Mundo no se conformaron con servicios y exigieron puestos políticos. De ahí salieron diputados como Rogelio Zamora Barradas y alguna que otra funcionaria del gobierno capitalino.

El poder sigue creciendo, con influencia y amparos. No hay investigaciones sobre los abusos religiosos y sexuales en contra de algunos de sus integrantes.  Jorge Erdely advierte: estamos ante el paraíso para las sectas.


 

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Fuente:
  
Periódico: La Crónica de Hoy
Primera Plana 
Lunes 18 de agosto de 1997
México. D.F.