Velasio De Paolis: el interventor
El nuevo responsable de poner en orden a los Legionarios de Cristo es un hombre de confianza de Benedicto XVI; la designación es positiva para los vaticanólogos y vista con cautela por los legionarios.
Rubén Aguilar Valenzuela
Se consumó la esperada intervención sobre la orden de los Legionarios de Cristo, que ahora tienen nuevo responsable impuesto por el papa Benedicto XVI: se trata del arzobispo italiano Velasio De Paolis, quien se desempeña como secretario de finanzas del Vaticano. Su nombramiento oficial es el de "delegado pontificio" y su gestión queda bajo la tutela directa del Papa. El actual superior, el mexicano Álvaro Corcuera, y su equipo, quedan a partir del nombramiento bajo el mandato y supervisión del interventor, pasando a ser ellos mismos sujetos de la depuración de la orden que tendrá que hacer el enviado papal. Su tarea no tiene un tiempo definido y De Paolis estará hasta que él o el Papa consideren que ha terminado con su trabajo.
| Benedicto XVI durante una misa en la Plaza de San Pedro el 11 de junio de 2010. Foto: Tony Gentile/ Reuters |
El Papa hizo el anuncio del interventor en mayo pasado, pero realizó el nombramiento específico hasta el viernes nueve de julio, que para la Iglesia toda y en particular para las víctimas de Marcial Maciel, el fundador de los legionarios, resulta un día histórico: su lucha por la justicia, resistida hasta ahora por las autoridades vaticanas, se vio premiada con el éxito. El anuncio del nombramiento del interventor fue hecho por la oficina de prensa del Vaticano, a cargo del jesuita Federico Lombardi, en un texto de sólo dos y media líneas. No había necesidad de más.
La intervención de los legionarios es prueba de la decisión de Benedicto XVI, pontífice conservador, pero con un claro sentido de la ética pública, de corregir las desviaciones que Maciel trasmitió a la institución fundada por él. Algunos vaticanólogos hablan de que la medida es un ejemplo de coraje del Papa alemán, quien demuestra así, una vez más, que está comprometido con que "salga a la luz todo eventual abuso o irregularidad" cometido por sacerdotes y otros miembros de la jerarquía. La decisión, que debía haberse tomado hace mucho tiempo, al fin se hizo realidad.
| De Paolis, designado por el Papa. Foto: Especial |
EL PERSONAJE
El obispo Velasio De Paolis nació en Sonnino, Italia, en septiembre de 1935. De joven ingresó a la Congregación de los Misioneros de San Carlos, conocidos como scalabrianinos en honor de su fundador, el beato Juan Bautista Scalabrini. Fue ordenado sacerdote en marzo de 1961 y tiene una sólida formación académica. Es doctor en derecho canónico por la Universidad Gregoriana y cuenta con una licenciatura en teología por la Universidad Santo Tomás y otra en derecho por la Universidad Sapienza. Ha sido profesor en la Gregoriana y, a partir de 1987, de la Universidad Urbaniana. Desde 1998 funge como el decano de ésta última. En diciembre de 2003 fue nombrado secretario del Supremo Tribunal de la Santa Sede y obispo titular de Telepte por Juan Pablo II. En 2008, Benedicto XVI lo designa presidente de los Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede, lo que equivale a la Secretaría de Hacienda del Estado Vaticano. También es miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, consultor de las Iglesias Orientales, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y del Consejo para los Textos Legislativos. A De Paolis se le reconoce como un experto en derecho canónico, vida religiosa y finanzas. Es un obispo conservador, pero ilustrado, a quien se le ubica como cercano a Tarcisio Bertone, el cardenal secretario de Estado, y como un hombre que tiene la confianza del Papa.
LAS REACCIONES
La primera reacción de los vaticanólogos ha sido positiva. De Paolis no está relacionado con los legionarios, entre otras cosas, porque la compra de voluntades que Maciel y los suyos hacían en el Vaticano se concentró en obispos y cardenales que provienen, en su gran mayoría, del clero secular, y no de quienes provenían de otras congregaciones religiosas. Se ha visto bien que el Papa nombre como interventor a un religioso, porque para su encargo resulta fundamental tener la experiencia propia de qué es y cómo funciona una congregación, muy distinta a la manera de operar del clero secular. Es también un acierto que el interventor sea un experto en derecho canónico, vida religiosa y finanzas. Eso le ayudará en su tarea porque tres de los grandes problemas detectados en los legionarios se relacionan con esos temas: el uso "irregular" que se ha hecho de las constituciones, la peculiar manera de entender la vida consagrada y el manejo corrupto de las finanzas no sólo por su fundador sino también por otros miembros de la congregación.
El portavoz del Vaticano anunció que De Paolis continúa con su función de presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos. No queda claro si sólo será por un tiempo o si tendrá las dos responsabilidades a la vez. Esto ha despertado dudas y preocupaciones sobre el tiempo que podrá realmente dedicarle a su tarea de "depurar" a los legionarios.
| El fundador de los Legionarios de Cristo en una imagen de 2004. Foto: Especial |
LA TAREA
La decisión de imponerle un interventor a los legionarios surge como parte de la visita apostólica ordenada por el Papa a la Legión, en la que participaron Ricardo Watti Urquidi, obispo de Tepic (México); Charles J. Chaput, arzobispo de Denver (Estados Unidos); Giuseppe Versaldi, obispo de Alessandria (Italia); Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Concepción (Chile), y Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid (España). La comisión entregó al Papa los resultados de su investigación a finales de abril, y el primero de mayo se dio a conocer el documento conclusivo del pontífice, mismo que tiene dos partes: La primera con la condena a Maciel, donde se dice fue un delincuente, afirmándose también que siempre manifestó "una vida carente de escrúpulos y de genuino sentimientos religiosos", confirmando con "testimonios incontrovertibles las gravísimas y objetivamente inmorales" acciones que rigieron su vida. La segunda parte anuncia que se va intervenir a la organización para realizar "una profunda revisión" de cara al comportamiento de Maciel, "que causó serias consecuencias en la vida y estructura de la Legión". Para eso, se dice, se nombrará a un delegado pontificio, que ahora se sabe es De Paolis, que tendrá las siguientes responsabilidades:
a) Redefinir el carisma, es decir, la misión y la espiritualidad específica de la orden. Eso es lo que hace que cada congregación sea original y única; el carisma establecido por su fundador para la Legión ya no puede permanecer y se requiere uno nuevo. Esa es la tarea inicial y de la cual se van a desprender todas las demás.
b) Nombrar a una comisión ad casum que redacte las nuevas Constituciones que habrán de surgir del nuevo carisma de la congregación. Las elaboradas por Maciel dejan de tener validez y serán sustituidas por las que ahora surjan de este Capítulo General Extraordinario.
c) Modificar el "ejercicio de la autoridad", que tiene que ir a la par de la verdad; se deberá de erradicar todo tipo de autoritarismo y desterrar, entre otras aberraciones, la cultura del secretismo y la obediencia ciega que permitió encubrir durante décadas los graves delitos de su fundador.
d) Revisar la formación de los legionarios en todos los niveles, ya que se sabe es la que ha producido muchas de las desviaciones que ahora están presentes en la congregación.
e) Investigar las finanzas y el patrimonio económico de la congregación. Hay muchas conjeturas y especulaciones sobre los recursos de los legionarios y toca al interventor aclarar de una vez por todas lo que ocurre en ese campo.
f) Integrar una comisión papal que se hará cargo de investigar y ofrecer su juicio sobre el Regnum Christi, que es el movimiento legionario de laicos.
| Álvaro Corcuera, director general de la Legión, durante una misa en honor de Marcial Maciel el siete de febrero de 2008 en la Basílica de Guadalupe. Foto: Javier García |
EL PRIMER ENCUENTRO
El delegado pontificio se reunió por primera vez con el director y el Consejo General de los legionarios el sábado 10 de julio en Roma, al día siguiente de su nombramiento. En esta ocasión, De Paolis entregó la carta de Benedicto XVI con su nombramiento como interventor papal donde se insiste como el propósito de fondo en la "necesidad y urgencia de un camino de profunda revisión del carisma del Instituto". Les hizo también entrega de una carta suya donde les señala que el camino de "renovación" que les pide el Papa requiere "tomar clara conciencia de la situación en la que nos encontramos y ver con nitidez las causas que nos han conducido al malestar y al sufrimiento interior" que ahora viven los legionarios.
En esa ocasión anunció la necesidad de citar a un Capítulo General Extraordinario que tendrá como tarea aprobar las nuevas Constituciones. Los invitó a "recorrer con humildad y fe el camino de la renovación" a la que debe someterse la Legión y dijo comprender que "algunos estén pasando por momentos difíciles, que algunos hayan pensando ya en otros caminos y que otros quizá lo estén considerando. "La vocación —les dijo— es algo demasiado serio para que se pueda tomar una decisión sobre ella en un momento de desorientación". De Paolis, después de la reunión, concelebró una misa con los legionarios y en la homilía dejó en claro cómo entiende su tarea cuando afirmó que era necesario una "reconstrucción y restauración" de la Legión.
LA REACCIÓN LEGIONARIA
La reacción de las autoridades legionarias, conocida a través de su página de internet, no sorprende y está formulada en un lenguaje diplomático que les es muy propio. Expresan su "más viva gratitud" al Papa por la intervención y aseguran que acogerán al delegado pontificio con "plena disponibilidad". En el comunicado señalan también que "ulteriores detalles sobre cómo monseñor De Paolis ejercerá su mandato se irán definiendo próximamente". Lo escueto de la comunicación es expresión del desconcierto y la confusión en que vive la orden: ya no son ellos los que mandan sino una autoridad que les ha impuesto el Papa la que ahora señalará el camino a seguir. Los legionarios saben que toda la Legión, del carisma a la manera de organizarse, ya ha sido descalificada: ahora se trata de reconstruir y de restaurar.
LO QUE SE ESPERA
El Papa ha dicho que espera la "refundación" de la Legión y para eso ha nombrado a un hombre de su confianza como su representante personal. De Paolis tiene la responsabilidad de erradicar las aberraciones y deformaciones que le fueron heredadas a la orden por su fundador: el instituto formado por Maciel en 1941 debe, después de 69 años, dejar de ser lo que ha sido y transformarse en una nueva institución. La tarea que tiene el delegado papal no es fácil y tampoco está claro hacia dónde caminará la nueva orden. Se sabe lo que no deben ser, el Papa ya lo ha dicho, pero todavía no se conoce lo que resultará del proceso o si éste será exitoso. Las preguntas son muchas: ¿El nuevo carisma y las Constituciones serán capaces de retener a sus actuales sacerdotes y a los integrantes del Regnum Christi? ¿La nueva forma de autoridad será aceptada por quienes ahora están en la Legión? El tiempo habrá de responder, pero el proceso va en marcha, aunque todavía sea mucho lo que quede por saberse y por hacer.
Milenio
19 de julio 2010 |