Reseña Revista Proceso

La castidad del clero, sólo teórica: expertos  (Milenio Diario)


Por Eugenia Jiménez

El libro Votos de castidad sugiere que la jerarquía negocia con las autoridades civiles para ocultar los abusos de sacerdotes.

En México la jerarquía católica, a través del fuero eclesiástico, oculta a los sacerdotes que no respetan sus votos de celibato, y para ello negocia con las autoridades civiles a fin de establecer acuerdos extrajudiciales y evitar que los incidentes terminen en demandas, denunció Elio Masferrer, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. 

El incumplimiento de los votos de castidad, dijo, es un tema polémico que la jerarquía católica no quiere debatir al exterior.

 

Pocas cifras

En México sólo se conocen los datos del arzobispo de Oaxaca, Bartolomé Carrasco, quien en 1990, en su informe de su visita Ad Limina Apostolorum, ante el papa Juan Pablo II reconoció que 75 por ciento de sus sacerdotes no respetaban el celibato.

Tras una década de trabajo, el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos calcula que cerca de 30 por ciento de los casi 14 mil sacerdotes del país son “responsables de haber cometido algún tipo de abuso de índole sexual contra feligreses o personas de su comunidad”.

Durante la presentación del libro Votos de castidad, Editorial Grijalbo, el ex sacerdote Alberto Athié Gallo reconoció que ante los casos de abuso sexual la Iglesia tiene una respuesta cíclica, porque no hay manera de dar respuesta a la sexualidad de los religiosos.

Athié Gallo dijo que la jerarquía enfrenta los abusos denunciados con una doble cara. Por un lado, protege a los abusadores. Hacia el exterior, se pronuncia porque la ley se aplique se se les halla responsables, pero tras bambalinas negocia con las autoridades para establecer acuerdos extrajudiciales.

“Aquí es donde la sociedad debe exigir una transparencia entre lo que pasa con las autoridades civiles y las eclesiásticas”, consideró el ex sacerdote. “Y de esto existen casos documentados, no sólo en México, sino también en África, Europa y Oceanía; además la Santa Sede tiene conocimiento de estas denuncias”.

Desde su óptica, tanto las autoridades civiles como las religiosas son cómplices de violación a los derechos humanos; y lo hacen por proteger la institución del celibato.

Athié Gallo consideró que el celibato tiene que ser una opción libre, pero en la Iglesia católica hablar de sexualidad “es como negar la realidad, es visto como sospechoso y pecado”, en lugar de reconocer los hechos y darle una explicación.

Se pronunció por acabar con el fuero interno que tiene el clero, el cual les permite violar los derechos humanos. Y es preciso debatir sobre el celibato, pues en la realidad actual, debido a los acuerdos extrajudiciales no es posible siquiera saber cuántas denuncias existen relacionadas con abusos del clero.

 

El celibato, opcional

Rodrigo Vera, periodista especializado en el tema, dijo que del libro presentado puede concluirse que desde la Colonia el celibato eclesiástico es un mito en América Latina, pues sólo se ha aplicado opcionalmente. 

Masferrer agregó que en ocasiones el celibato se da como una estrategia para controlar a la disidencia dentro de la Iglesia católica. Y en pocas ocasiones en México se ha llegado a castigar a un sacerdote por abuso sexual.

También Masferrer vio al celibato como algo opcional en los hechos. “Si vemos porcentajes, todos los datos apuntan hacia que alrededor del 90 por ciento de los sacerdotes católicos no cumplen” con esta norma.

Expuso que hace dos años un sacerdote contagió de sida a un joven en Chihuahua, después de 10 años de relaciones, pero como en esa entidad es un delito contagiar esa enfermedad, el arzobispo José Fernández Arteaga negoció con el joven y se le ofreció dinero para no demandar, sólo que éste iba marcado y luego se le acusó de extorsión, por lo que fue encarcelado.

  

Fuente: Milenio Diario
Pág. 38, sección Tendencias
10 de noviembre de 2005